Estreñimiento en bebés, ¿cómo detectarlo y cómo actuar?

Es normal que en un momento u otro de la vida de tu bebé le cueste más de lo normal hacer caca. Aún así, sólo en casos muy raros el estreñimiento es síntoma de problemas graves.

Durante los primeros días, normalmente el bebé toma leche materna. Al ser más líquida que la leche en polvo las deposiciones acostumbran a ser también más líquidas. Po otro lado, si el bebé toma leche en polvo, las heces acostumbran a ser más duras y consistentes por lo que puede provocar estreñimiento el peque.

Se considera que el bebé está estreñido cuando las deposiciones no sólo se producen a intervalos de dos o más días y que causan molestias y dolor al bebé.

El estreñimiento puede ser:

Debido a una disfunción:

Situaciones poco habituales como el megacolon congénito o el hipotiroidismo que implican la carencia de la hormona tiroidea. Esta hormona es la principal responsable de la regulación del metabolismo y viaja a través de la sangre llegando a todas las células del cuerpo.

El megacolon congénito puede ser de origen hereditario y puede provocar una grandísima dificultad de evacuar, incluso la imposibilidad. Este problema se suele diagnosticar durante los primeros días o meses de vida y se precisa tratamiento quirúrgico.

Debido a un comportamiento:

El estreñimiento entendido como un comportamiento suele ser lo más habitual. Normalmente se da en el traspaso del pañal al orinal ya que es la forma de “rebelión” que tiene el pequeño. En estas situaciones, los pequeños pueden retener las heces incluso durante un par de días. Para resolver el problema es muy importante tener claro que la retención de las heces, incluso durante muchos días, no puede provocar bloqueo intestinal. Es bueno no hablar nunca del problema con el niño o delante de él. Recomendamos añadir a la alimentación del bebé sustancias que tiendan a ablandar las heces, ¡como siempre, tu pediatra te recomendará de la mejor forma! Seguramente sumará a su dieta malta en polvo o lactulosa (azúcar artificial).

No hay pruebas determinantes de que la alimentación pueda incidir de manera apreciable sobre este problema por lo que siempre es recomendable comer de todo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *