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Desarrollo emocional

¡Hola mamás y papás! ¿Os sorprende el carácter de vuestro bebé? Los peques están desarrollando su personalidad y emociones, y nuestro papel aquí es muy muy importante.
El cerebro de un recién nacido es capaz de distinguir las emociones primarias y a medida que crece, también lo hace el abanico de emociones.

Los bebés son capaces de sentir placer de forma innata desde que nacen: aparece cuando sus necesidades de amor y cuidados están cubiertas. Sobre las 8 semanas esta emoción avanza y el bebé empieza a utilizar la “sonrisa social”, que es la que dedica a su familia cuando la ve.
Otra emoción básica que siente el bebé durante los primeros meses es la angustia o el malestar: aparece cuando sus necesidades básicas no se cumplen.

Sobre los 3 o 4 meses aparece la tristeza, la experimenta sobretodo cuando te marchas de su lado. Sobre este tiempo también se acentúa la emoción de la sorpresa. La frustración y el enfado no tardan en aparecer.

Sobre los 6 u 8 meses aparecen dos emociones muy importantes en su desarrollo: la ansiedad y el miedo. El bebé no comprende que lo pueden cuidar otras personas distintas a sus padres, cuando os vais, tiene miedo a perderos o de estar solo.

A los 11 o 12 meses puede empezar a experimentar timidez y vergüenza y ya, sobre los 18 meses, empieza a compartir y a sentir empatía. Después del año experimentará otras emociones como la culpa o la envidia, entre otras.

Llega la pregunta más importante: ¿Qué papel juegan los padres en el desarrollo emocional del bebé? Veamos algunos consejos para ayudar a nuestro bebé a tener un buen desarrollo emocional:

  • Felicitale por todos sus logros, así aumentará su autoestima y la seguridad en sí mismo.
  • Sed muy generosos con los abrazos y besos, esto le hace muy feliz y le demuestran que puede sentirse seguro y confiado.
  • No le interrumpas cuando esté jugando solito, pero acudir cuanto antes si os llama, así no se sentirá desprotegido cuando se de cuenta de que está solo.
  • Deja que adopte cualquier objeto como si fuese su mascota, así podrá autosatisfacer sus necesidades afectivas y se sentirá tranquilo y acompañado cuando esté solo.
  • Respeta su autonomía, deja que empiece a sujetar él solo su biberón por ejemplo, o deja que juegue con el peluche en vez de con el cochecito que nosotros le ofrecemos.
  • No significa que cada vez que nuestro bebé quiera algo se lo tenemos que dar, debemos enseñarle que sus deseos no siempre se pueden satisfacer. Si le concedemos todas sus exigencias podemos encontrarnos con un niño caprichoso que llora cada vez que no tiene lo que quiere.

Como vemos, nosotros afectamos directamente en el desarrollo emocional de nuestro bebé, y como hemos dicho antes, tenemos un papel muy importante en su crecimiento.
Para saber mucho más… ¡No te pierdas el vídeo de Alba!

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¡Hasta pronto!:)

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